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<rss version="2.0" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"><channel><title>Vedovelli</title><link>http://vedovelli.blogia.com/</link><description><![CDATA[ Relatos de Jorge Vedovelli. 
]]></description><ttl>60</ttl><pubDate>Thu, 16 Oct 2008 11:46:28 -0500</pubDate><generator>http://www.blogia.com</generator><item>
<title>Mi calle</title>
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	<pubDate>Thu, 16 Oct 2008 10:34:00 -0500</pubDate>
<category>Sin tema</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">Me gusta caminar mientras llueve. Me gusta el sonido del agua sobre los canales que hay en las baldosas. A veces me detengo y observo cómo esos torrentillos desaguan al océano de la calzada. La capucha de mi anorak gotea y me divierto con el cataclismo que provoca en ellos. Rápidos, remolinos, desvíos... Me gusta caminar mientras llueve. Pero sobre todo cuando es muy tarde, de noche cerrada.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">A esas horas me siento propietario de mi calle. No hay nadie alrededor y soy el único testigo de cada una de las cosas que pasan en ella. Del reflejo de una farola en un charco. Del desprenderse de una hoja en los jardines. De la huída hacia las sombras de una cucaracha. A esas horas nadie me interrumpe y puedo pensar sin sentir cómo se anulan mis ideas. Camino de arriba a abajo, de esquina a esquina, dentro de los límites de mi calle.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">Pero la noche no dura siempre y la luz del sol hiere mis aceras, deseca mis charcos, eleva la náusea desde los contenedores a reventar. Y las cucarachas salen de sus sombras. Invaden mis dominios. Pasan a mi lado sin mirarme, sin pagar peaje. Ignorándome, golpeándome con sus hombros al cruzarnos, murmurando retazos de sus vidas que atrapo sin querer, y lo odio.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">Odio las huellas de sus suelas, los esputos del tabaco, el golpeteo de las puntas del paraguas. Odio su reflejo en el agua, el arco iris del aceite de sus coches, el roce de sus pieles en el cuero. Su pelo, su caspa, sus prisas, su torpeza y sus disculpas. Su indiferencia y su estatus. El fingir de sus sonrisas y el vaho exhalado de sus bocas.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">Siento cómo me acorralan, cómo toman posesión de mi parcela, cómo se apoderan del aire que me ahoga. Me contaminan y envenenan. Huyo hacia mis sombras, pero me acosan y me sitian. Cercan mis jardines, espantan mis palomas. Reducen mis esquinas hasta hacerlas coincidir en una nada. Me estiro, abro los brazos y grito sin voz. Las aristas se clavan en mis manos. El cubo de sus calles me aprisiona. Se cierra sobre mí. No queda aire. No queda espacio. No queda luz. La cucaracha asoma sus antenas. Se burla. Palpa mi rostro y saborea.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">Mi calle se hace hueca. Se deshace disuelta en mil pedazos. La pierdo en el giro del desagüe. En el cubo de basura. En la pupila de un cadáver. Me abandona. Se despide... Mi calle está vacía. No me inspira. No me duele. Ya no es nada.</span></p>	
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<title>Inercia</title>
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		<description>Los niños ríen en la esquina. El árbol blanco mueve ya sus ramas. Hastío por años de tortura rutinaria. Tus muñecas se doblan al cogerlas. El plástico crepita alrededor. El coche espera al sol del medi...</description><comments>http://vedovelli.blogia.com/2008/101615-inercia.php#comments</comments>
	<pubDate>Thu, 16 Oct 2008 10:33:00 -0500</pubDate>
<category>Sin tema</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Los niños ríen en la esquina. El árbol blanco mueve ya sus ramas. Hastío por años de tortura rutinaria. Tus muñecas se doblan al cogerlas. El plástico crepita alrededor. El coche espera al sol del mediodía. La casa cruje y estira a cada paso. Mi pelo se pega húmedo en la frente. La lámpara caída no ilumina. La uña de tu dedo se ha partido. Olor a carne, olor a miedo, olor a mueca inútil, a mordidas.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Los niños callan en la esquina. El árbol blanco se resiste ante la brisa. Hastío de suspiros y reproches. Una impresión general desde el detalle. Tu cuerpo, crisálida sin mariposa. La mano fría cae inerte y roza el suelo. Ojos quietos, boca plana. El martillo aún gotea en la repisa.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Los niños lloran en la esquina. El árbol blanco se sacude de hojas muertas. Hastío de tu vida y de la mía. El trayecto hasta el lugar del desencuentro. Burbujas en la superficie del pantano.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Los niños de la esquina me señalan. El árbol blanco se dobla en mi camino. Hastío de culpa reprimida. Manos ajenas me detienen con firmeza. Insultos y saliva de ignorantes. Tu voz recia desbarata el pensamiento. La luz llega directa hasta mi celda.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Fuera los niños ya me ignoran. El árbol blanco florece en primavera. Hastío de preguntas sin respuesta. Hastío de existir sin esperanza.</span></span></p>	
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<title>Edipo</title>
	<link>http://vedovelli.blogia.com/2008/101614-edipo.php</link>
		<description>Nené, ven a la cama y dame un masaje de esos que le gustan tanto a mamá. Vamos hijo, no me digas esas cosas y ven ya. Hoy estoy muerta y necesito de tus manos más que nunca. Sí, eso es... Un poquito más fuerte. As&amp;i...</description><comments>http://vedovelli.blogia.com/2008/101614-edipo.php#comments</comments>
	<pubDate>Thu, 16 Oct 2008 10:31:00 -0500</pubDate>
<category>Sin tema</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Nené, ven a la cama y dame un masaje de esos que le gustan tanto a mamá. Vamos hijo, no me digas esas cosas y ven ya. Hoy estoy muerta y necesito de tus manos más que nunca. Sí, eso es... Un poquito más fuerte. Así, en este lado... ¿Qué quieres decir con eso? Esto es sólo un camisón. ¿Te vas a asustar a estas alturas de verme así? ¡No te consiento esa manera de hablar! Vamos... hazlo por mí. Ya sabes dónde le gusta a mamá. Muy bien... así. Despacio, más despacio... ¿Por qué paras? Olvídate de tu padre, ese nunca vuelve antes de las seis. Además, no sabe cuidarme como tú. Ven, tonto. Eso es lo que quiero, obedéceme. Con cuidado, no tan fuerte... ¿Pero qué te pasa hoy? ¡Me haces daño! Pues claro que está bien, eres mi hijo, no hay nada malo en esto. Pero, ¿de qué estás hablando? ¿Qué tiene ella que ver? ¿La has visto otra vez? Sabes que no lo apruebo. ¡Ven aquí en seguida! ¡No me dejes...! ¡No es cierto! Yo nunca te haría daño. ¿Cómo puedes pensar eso de tu madre? ¡Ven a la cama! ¡De eso nada, tú de aquí no te vas! Si sales de esta habitación, no vuelvas a pisar esta casa, ¿me oyes? ¿Me estás oyendo? ¡Ven aquí ahora mismo! ¡Nené!</span></span></p>	
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<title>Dibujos en el vaho</title>
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		<description>La lluvia caía sobre el cristal como con prisa por deslizarse hacia el capó. Mientras hablabas no pude evitar hacer dibujos con el dedo en el vaho de mi ventana. Sé que te fastidia que te dé la espalda en mi asiento y que ...</description><comments>http://vedovelli.blogia.com/2008/101613-dibujos-en-el-vaho.php#comments</comments>
	<pubDate>Thu, 16 Oct 2008 10:31:00 -0500</pubDate>
<category>Sin tema</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">La lluvia caía sobre el cristal como con prisa por deslizarse hacia el capó. Mientras hablabas no pude evitar hacer dibujos con el dedo en el vaho de mi ventana. Sé que te fastidia que te dé la espalda en mi asiento y que siempre has considerado infantil mi actitud en estas ocasiones. Tal vez por eso lo hago. Es mi manera de vengarme de tu perfección. Siempre te pones como ejemplo y, sea cual sea mi actitud, tienes algo nuevo que reprocharme. ¿Qué más da lo que sea esta vez? Sabes que nunca recuerdo exactamente cómo empiezan nuestras discusiones. ¿Te importa tanto?</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Aunque no puedas mirarme o hablarme ahora, sé que lo piensas. Estás en mi cabeza y todavía sigues torturándome. Sin palabras, ahora sólo con tu recuerdo. Me haces sentir pequeña. Como una eterna adolescente. Ya casi no hablo con nadie. No acudo a las reuniones, ¿para qué? Les veo pasar a mi lado sin una sonrisa, siempre ocupados, siempre grises. </span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">A pesar de todo tú me comprendías. Sabes que no quería hacerte daño. Que era sólo un amigo más. Nunca imagine que para ti yo era otra cosa. Si me lo hubieras dicho aquella noche, mientras hacía dibujos en el cristal, habría despertado al fin. Te hubiera mirado a los ojos por primera vez y me habría reconocido en ellos. Pero hiciste tu elección y ahora la lluvia cae sobre el mármol como con prisa por deslizarse hacia tu lecho.</span></span></p>	
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<title>Cuando vuelva</title>
	<link>http://vedovelli.blogia.com/2008/101612-cuando-vuelva.php</link>
		<description>Esperar por ella, eso es lo único que hago. Sentado en el jardín miro de reojo mi reloj y barro cada hoja que cae, retoco cada rama, enderezo cada tallo. Todo debe estar perfecto cuando vuelva. Con la mirada limpia y una nueva sonr...</description><comments>http://vedovelli.blogia.com/2008/101612-cuando-vuelva.php#comments</comments>
	<pubDate>Thu, 16 Oct 2008 10:30:00 -0500</pubDate>
<category>Sin tema</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Esperar por ella, eso es lo único que hago.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Sentado en el jardín miro de reojo mi reloj y barro cada hoja que cae, retoco cada rama, enderezo cada tallo. Todo debe estar perfecto cuando vuelva. Con la mirada limpia y una nueva sonrisa en sus labios me dirá sin palabras que no ha sido en vano. Ya no debe tardar. Ella prometió volver y cuando lo haga empezaremos de nuevo, abriremos juntos sendas olvidadas, recordaremos el olor de la tierra húmeda cuando paseábamos bajo un mismo paraguas, sentiremos en el rostro el calor de un sol distinto cada amanecer. Cuando regrese haremos todas aquellas cosas sencillas que un día<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>prometí y nunca hicimos.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Fuera llueve. Las flores del jardín se han marchitado. Cada noche las cubre la escarcha y mis manos, ahora nudosas y ateridas, intentan devolverles algo de color. A veces lo consigo.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Esperar por ella es lo único que hago. ¿Qué más puede haber a mi alrededor salvo ella? Algún día comprenderá y dejará su trabajo, abandonará su casa, a sus hijos, a él y vendrá de nuevo a mí y yo, como siempre, la estaré esperando aquí, sentado en mi jardín.</span></span></p>	
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<title>Acotados</title>
	<link>http://vedovelli.blogia.com/2008/101611-acotados.php</link>
		<description>-¿A dónde vas con tanta prisa? -preguntó el lobo a la princesita. -¡Vaya! ¿Qué tal Ernesto? -la princesita detuvo su carrera y miró radiante al lobo- Te juro que no te había visto. Cre&amp;iacut...</description><comments>http://vedovelli.blogia.com/2008/101611-acotados.php#comments</comments>
	<pubDate>Thu, 16 Oct 2008 10:23:00 -0500</pubDate>
<category>Sin tema</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">-¿A dónde vas con tanta prisa? -preguntó el lobo a la princesita.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">-¡Vaya! ¿Qué tal Ernesto? -la princesita detuvo su carrera y miró radiante al lobo- Te juro que no te había visto. Creía que esa era mi guagua.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">El lobo rió entre dientes.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">-¿Cuánto hace que no nos vemos? ¿Un año? ¿Dos?</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">-Que va, no hace tanto -la princesita abrió el segundo botón de su blusa y se ruborizó-. Creo que la última vez fue en la boda de Alejandro, por navidades.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">-¡Es verdad! ¡Qué memoria tengo! -la miró directamente a los ojos- ¿Y tu novio?</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">-¿Juan? No... Lo dejamos hace unos meses.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">-No sabes cuánto lo siento. No tenía ni idea -mintió el lobo haciendo un hueco junto a él en el banco de la parada, a la vez que me obligaba a retirarme peligrosamente a su borde.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">-Ya ves -la princesita miró al suelo-, a veces las cosas no funcionan.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">El lobo hizo una pausa y respiró hondo. No sé por qué, pero me recordaba muchísimo a mí mismo. Estoy seguro de que en su cabeza bullían mil pensamientos y que, como buen lobo, sabía que de lo que dijera ahora dependería el éxito de la caza.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">-Creo que tienes razón, la última vez que te vi con él fue en la boda -contuvo el aliento-. A lo mejor son cosas mías pero, hubo un momento en que te dio un beso; lo note tan blando, tan falto de... No sé, como forzado.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">La princesita guardó silencio y sobre la acera se dibujaron círculos oscuros que, al superponerse, crearon figuras curiosas y blandas, tanto como aquel beso.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">-Lo siento -dijo la princesita secándose las lágrimas-, soy una tonta.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">-Perdona, no pretendía...</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">-No te preocupes&amp;hellip; Adiós Ernesto, esta sí es mi guagua.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">-Se te escapó la presa -dije sonriendo mientras volvía a ocupar un lugar más cómodo en el asiento.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">-Perdone, ¿cómo dice?</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">-Nada, hijo. Cosas mías.</span></span></p>	
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<title>Iniciación</title>
	<link>http://vedovelli.blogia.com/2008/101610-iniciacion.php</link>
		<description>¿Qué pensarían si les dijera que frente a mi casa vive una "chica playboy"? La verdad es que me lo imagino. Mi padre seguro que diría: "¡Menuda suerte, chaval!", o "¡A por ella, que eso no pasa dos veces!", y e...</description><comments>http://vedovelli.blogia.com/2008/101610-iniciacion.php#comments</comments>
	<pubDate>Thu, 16 Oct 2008 10:20:00 -0500</pubDate>
<category>Sin tema</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">¿Qué pensarían si les dijera que frente a mi casa vive una "chica playboy"? La verdad es que me lo imagino. Mi padre seguro que diría: "¡Menuda suerte, chaval!", o "¡A por ella, que eso no pasa dos veces!", y eso suponiendo que se diera cuenta, porque pasa más tiempo de viaje que en casa y, a decir verdad, no creo que le falten "chicas playboy". Lo que oiría con más frecuencia sería: "¡No jorobes, tío! ¡Cuenta, cuenta!" en boca de Francis, mi colega del tercero. No le interesan los rodeos ni las historias bien narradas, él va de la portada al final del cómic parándose únicamente en las escenas de violencia gratuita o sexo "de pago". Es repulsivo y fascinante a la vez ver la enfermiza dedicación con que desmenuza cada trazo dibujado, cada sílaba. ¡Todo un espectáculo! La verdad es que es un poco rarito... Bueno, en realidad, tanto como yo.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Mi madre, cuando logra despegar la cara de los calderos, me dice sólo tres cosas: que nunca llegaré a nada, que me cambie de ropa de vez en cuando, y que... cuando esté diciendo algo, me ciña a la historia y no me vaya por "los Cerros de Úbeda".</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">En fin, como les decía, frente a mi puerta había un bombón. Y digo bien "había" porque en este momento lo tengo al lado. Si alargara un poco la mano podría tocar la curvatura de su cuerpo bajo las sábanas. Ahora mismo duerme, lo sé porque no ha parado de roncar todo el rato. De sus labios, carnosos y casi perfectos, cuelga un hilillo de saliva que está manchando la almohada... Definitivamente, esto no es lo que había imaginado.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Ya me lo decía Tolkien... ¡Un momento! Creo que aún no les he hablado de ello. Tengo que admitir que esa es una de mis rarezas. A veces hablo con Tolkien. Sí, con el mismísimo J. R. R. Tolkien. Ya sé que puede parecer de frenopático, pero si se enteraran los de mi círculo -Francis y poco más-, lo considerarían más bien un sacrilegio. Pero, por suerte, nadie lo sabe. Es de locos, y yo lo sé, pero no puedo evitarlo. De hecho me hace sentir bien. Me ayuda a salir de ciertos "apuros", aunque para la mayoría de las situaciones no vale para nada. Por ejemplo, el otro día mi madre me obligó a bajar al "super" a hacer la compra. No se cómo se las arregla, pero nunca me da dinero suficiente, y encima me dice que debo llevarlo en su monedero amarujado "para que no se pierda". El caso es que, por enésima vez, me faltaron tres euros para completar la compra. Y encima había un imbécil detrás de mí con dos carros repletos resoplando y dando la tabarra (los querría para su bunker antinuclear, el muy idiota). Bueno, pues como decía, ese es el momento perfecto para pensar qué haría Aragorn en una situación parecida. Me viene una idea de éstas a la cabeza y al final, para nada. ¿Quién puede imaginarse a Trancos en la cola de un supermercado? Devuelvo un par de cosas, pago, farfullo con mi vocecita algún proyecto de disculpa y, con suerte si logro disimular los colores de mi cara, me marcho. Y, para colmo, seguro que la cajera es guapa. Si fuera uno de los adefesios que he visto en esa tienda, la escena hubiera sido más soportable, pero no, la chica sería guapa. Todo me sigue.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Era una mañana como cualquier otra, aburrida, gris... Vamos, de lo más deprimente. Bueno, creo que en el fondo no lo era tanto, pero había descubierto con horror otro de esos maravillosos granos que siempre me salen en los lugares más visibles de la cara. Debería coleccionarlos. A lo mejor algún día, cuando fuera famoso como los "pringaos" que salen por la tele, mis secreciones valdrían una fortuna. Pero por el momento no valen un pimiento.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Como decía, estaba saliendo de mi casa hecho unas castañuelas cuando casi me parto la crisma con un bulto que había atravesado frente a mi puerta. Si hubiera pillado en aquel momento al que lo puso ahí... me hubiera callado y me habría ido sin decir ni "mu". Soy así de intrépido. El caso es que me dirigí al ascensor soltando pestes y mirando el reloj. No sé por qué me molesta tanto que me hagan perder el ritmo. El tropezón, la caída y levantarme, no duró más de tres segundos, pero me "cortó el rollo" y si hay algo que odio es eso. Aunque, como todo lo mío, para nada. En realidad al instante siguiente estaría parado como un pasmarote, mirando durante casi treinta segundos cómo avanzan los numeritos en el ascensor. Parece que el tiempo pasa más rápido si usas las escaleras.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Cuando por fin se abrieron las puertas de aquel cacharro, se materializó ante mis ojos la criatura más bella que jamás había visto. Y esto no es decir poco, hay que tener en cuenta mi dilatada experiencia en el tema como internauta compulsivo. En algo se tendría que notar.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Puso su mano en el pecho, soltó un quedo "¡Huy, que susto!" e iluminó su rostro con una espléndida sonrisa.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">- Eres mi vecino de enfrente, ¿no? -dijo extendiendo el brazo- Soy Ana.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Por un momento me quedé quieto y sin saber qué decir. Si me hubiera visto mi padre, me habría dado una colleja, pero yo en aquel momento no era capaz de coordinar dos ideas seguidas, y tenía miles.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">-Bueno -dijo por fin-, ¿me dejas pasar?</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">- Oh, sí...Disculpa.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">- Visítame cuando quieras, ¿eh?-dijo mientras caminaba hacia su casa- Ya sabes dónde vivo.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">- Me... me llamo Luis.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">- Pues hasta pronto, Luis.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">No pareció ofendida porque no le diera la mano. Aunque me hubiera dado cuenta de ello, no habría podido. Mis músculos eran de granito, y me temblaba todo el cuerpo. Era demasiado simpática para no darse cuenta del mal trago que estaba pasando. La verdad es que las mujeres ignoran hasta qué punto son poderosas. Me extraña que no sean ellas las dueñas del mundo y sí los hombres. Quizá su problema sea la falta de ambición: les gusta ver el efecto que causan pero no le sacan partido.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Ya tenía un nuevo motivo para sentirme inútil. Mi actuación ante aquella hermosura no fue la propia de un John Wayne. Más bien hice el indio... una vez más. Con estos alegres pensamientos me encaminé al campo de concentración de adolescentes. Como siempre, llegaba tarde a clase.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Un par de días después, mi madre me mandó uno de sus encarguitos. Tenía que subir a la azotea a tender la ropa. No es que me molestara hacerlo (de veras, me encanta el olor a ropa húmeda recién lavada. De chico disfrutaba como un loco con esas cosas. ¿Por qué todo ha cambiado tanto?), pero no dejaba de ser una orden y me fastidia mucho que me manden, sobre todo mis padres.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Allí estaba yo, con mis "walkman" enchufados, aislado del mundo. Entonces apareció ella. "¡Dios mío!" -pensé-, "¡ahí está!" Parece mentira cómo usamos en nuestro lenguaje el nombre de Dios. Quien nos oyera podría pensar que somos de lo más puritanos. Y, en lo que a mi respecta, no hay nada más equivocado. De hecho no hago otra cosa que dudar. Más de una vez he salido de la clase de química, o ciencias naturales, o matemáticas, para entrar, acto seguido, en la de religión. Parecen compartimentos estancos. En unos sitios te enseñan a creer lo que en los otros descubres sin sentido. Al menos la física y la química, a veces, demuestran lo que dicen en el pequeño laboratorio que tenemos en el sótano. El cura aún no ha hecho nada parecido. Si me oye mi madre me mata, para esas cosas es muy suya.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Como decía, ella apareció. Al verme me saludó por mi nombre y sonrió. Llevaba puesto un camisón estampado y unas cholas de esas de meter el dedo gordo. A otra mujer aquello le hubiera sentado como un tiro, pero no a ella.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Los tendederos estaban demasiado unidos (cuestión de ahorro, según imagino) y muchas veces, al quitar las trabas de la ropa y apartar los cabellos que le caían sobre la cara, daba latigazos en la mía con su pelo. Si eso era un castigo, prometo que siempre seré malo. Entonces me di cuenta de que no llevaba nada debajo. Tuve suerte de tener a mano una columna, si no creo que me hubiera caído redondo al suelo. </span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Cuando terminó, cogió una cesta enorme de esas de plástico que se rajan de un toque, puso toda la ropa dentro y la levantó. La cara se le puso toda colorada, creo que por el esfuerzo.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">- ¿Te... te ayudo?</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Colocó aquel enorme contendor sobre la barandilla y se giró hacia mí.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">- ¡Vaya, si va a resultar que eres todo un caballero!</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Miré al suelo un poco molesto por su tono. Tal vez lo sea, pero no me gusta nada que me traten como un crío.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">- Lo siento -dijo-. Puedes echarme una mano si quieres. La verdad es que lo necesito.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Se apartó y dejó que yo acarreara todo aquel peso. Si no hubiera sido por ella, habría tirado aquella cosa por el hueco de la escalera.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Aún no sé como no me maté al bajar. Sobre todo porque alguno de los peldaños lleva suelto desde que tengo narices y nunca he sabido cuál de ellos es. A cada paso aquello pesaba más y el ascensor no llegaba a la azotea, así que me tendría que chupar dos tramos completitos de escalera hasta llegar a nuestra planta.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">- ¿Estás cansado? ¿Quieres parar un momento?</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">- No -dije manteniendo la respiración, no fuera que se me escapara la fuerza por la boca.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">- Como quieras.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Saber que estaba detrás de mí, daba vigor a mis brazos y me hacía caminar más recto de lo que tengo por costumbre. Mi traumatólogo dice que sufro una "ligera escoliosis cervical", si me viera ahora le daría un síncope.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">- Espera. Deja que pase delante.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Ya estábamos en nuestro rellano. Dio una graciosa carrerita y se plantó frente a su puerta. No pude evitar imaginar el delicioso bamboleo de sus pechitos al pasar junto a mí. </span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Debía felicitarme, había superado la prueba de obstáculos. Ahora había que dar la talla en otra de resistencia. Ana, igual que mi madre, podría tardar horas en dar con la llave correcta. Las mujeres suelen ser un hacha para ese tipo de cosas.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Finalmente entramos.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">- Pasa. Deja eso por ahí mismo -dijo señalando la mesa de la cocina- Ve al salón y pon la tele si quieres, voy a darme una ducha...</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">- Es que... Yo creo que no...</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">- No se te ocurra marcharte, ¿eh? Eres mi invitado. Tengo refrescos en la nevera, coge uno si te apetece. Yo vuelvo en seguida...</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Soy de los que suelen estar incómodos en cualquier situación. Siempre me parece que estoy fuera de lugar y que no hago más que un espantoso ridículo. Además, aunque esté solo, no puedo evitar sentirme observado. Es muy desagradable, en serio. Para ser sincero, no veía la hora de volver a mi habitación y despatarrarme en la cama. Echo el cerrojo, pongo la música a tope y desconecto. ¡El paraíso!</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Al rato salió del baño con la piel brillante, descalza y con una toallita blanca que pretendía, sin el menor éxito, cubrir sus formas. Con otra más pequeña, terminaba de secarse el pelo.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">- Me alegro de que no te hayas ido.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">- No iba a hacerlo -mentí-.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Se sentó en el sofá, puso un pie sobre la mesa de centro y se pintó las uñas mientras me hablaba. No paraba de parlotear. Me preguntaba cosas, se reía, se respondía ella sola... Yo, mientras tanto, no tenía ojos para otra cosa que no fueran sus piernas. En medio de su conferencia, a veces, las abría algo más de la cuenta (quiero creer que sin intención) y a mí se me salía el corazón por la boca.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Hubo un momento exacto en que me pilló. Sentí que toda la sangre de mi cuerpo subía a mi cara y la inflaba como un globo. Ella sonrió con malicia, palpó la abertura de la toalla y, sin taparse, me miró a los ojos. Entonces entreabrió los labios muy lentamente y los acercó a los míos... El resto se lo pueden imaginar.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Parece que ya abre los ojos.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">- ¡Vaya -se limpia la boca con la palma de la mano-, me quedé dormida! No te habrá molestado, ¿verdad cariño? -mira el reloj de la mesa de noche- ¡Qué tarde es ya! Parece mentira cómo corre el tiempo. Debes marcharte, mi marido estará al caer. Si te soy sincera -se desprende de la sábana y se levanta-, no lo hubiera creído de ti, pero te has portado -besa su dedo índice y lo posa en mis labios-. No te preocupes ahora por el dinero, mañana lo arreglamos, ¿vale? ¡Ciao, cielo!</span></span></p>	
]]></content:encoded>
</item><item>
<title>La fábula del hombre que tenía Miedo</title>
	<link>http://vedovelli.blogia.com/2008/101609-la-fabula-del-hombre-que-tenia-miedo.php</link>
		<description>Un día, hace menos tiempo del que puedas imaginar, conocí a un hombre que tenía miedo. No sabía bien por qué, ni cuál era exactamente el objeto o animal que le producía esa ansiedad. Sólo sent&amp;i...</description><comments>http://vedovelli.blogia.com/2008/101609-la-fabula-del-hombre-que-tenia-miedo.php#comments</comments>
	<pubDate>Thu, 16 Oct 2008 10:16:00 -0500</pubDate>
<category>Sin tema</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">Un día, hace menos tiempo del que puedas imaginar, conocí a un hombre que tenía miedo. No sabía bien por qué, ni cuál era exactamente el objeto o animal que le producía esa ansiedad. Sólo sentía una aprensión inmensa, constante, que le agarraba por el cuello y no le dejaba respirar ni pensar.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">Buscó ayuda en otros hombres, en los libros o en el fondo de los desvanes de las casas más viejas de su barrio, pero fue inútil. Jamás encontró nada que mitigara sus temores y esto hizo que su miedo aumentara y aumentara, sin que fuera capaz de ponerle freno.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">Entonces, cuando creía que ya no podría soportarlo, le vino a la cabeza una idea. Tal vez se había equivocado todo este tiempo y en lugar de luchar contra ese enemigo implacable, debía ponerse de su lado, agasajarlo, adorarlo y conseguir en él un amigo, un aliado. Y así fue cómo inventó una ilusión que lo sustituyera en el duro trabajo de ser él mismo; alguien omnipotente, ubicuo, incoloro e insípido. Algo así como un Dios.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">Resultaba maravilloso comprobar cómo crecía alimentado por plegarias, pecados y culpas. Su poder era inmenso, al menos hasta donde alcanzaba la vista en su pequeño altar de la solana. Y fue entonces cuando pidió más. No era suficiente con un feligrés, por muy devoto y abnegado que éste fuera. El estómago del Dios necesitaba nuevas oraciones y penitencias con las que alimentarse. Por ello, una mañana muy temprano, se comunicó justo al lado de la oreja derecha de su único creyente.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">Hijo mío, dijo con voz poderosa aunque algo hueca, como de falsete. Necesito que alguien más crea en mí. Entiéndeme, no es que tus salves y misas solemnes sean poca cosa, ni que me crea un Dios merecedor de grandes celebraciones, se trata más bien de una cuestión práctica. Tú, aunque fidelísimo, eres sólo uno, y ya se sabe que Iglesia somos todos, a ver, dime, ¿qué pasaría si tú murieras?, por obra mía, naturalmente, dime, ¿qué sería de mí entonces? No, definitivamente eso no es serio. Debes tomar tus bártulos, pocos, eso sí, y en mi nombre evangelizar por esos mundos hasta que consigas un número suficiente de adeptos que, en caso de desgracia, puedan suplirte y hacer suyas tus funciones. Yo creo que es de lo más razonable, y si tú no lo crees da igual: yo te lo ordeno.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">Sin embargo, dijo el hombre, hay un problema. No sé cómo debo llamarte. Sin nombre nadie sabrá a quién dirigir sus plegarias. Los demás dioses tienen nombre y es justo que tú, mi Dios, luzcas también uno.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">No, respondió el Dios, no quiero que me pongas ningún nombre. Quiero llamarme simplemente Dios, así con un nombre común como nombre propio seré más cierto que esos otros dioses que pueden hacerme competencia. Sólo hay un Dios, y ese soy yo. Además, continuó, ahora que puedes llamarme, deberás hacer que todas las palabras que se dirijan a mí lo sean en mayúsculas, para, de esta forma, equiparar las letras del escriba a la magnitud de mis poderes. Y así se hizo. Cualquier palabra que se refiriera a ÉL, debía ser escrita en letra de carácter superior, ya que al dirigírseLE podía perdérseLE el respeto si se hacía de alguna otra forma inconveniente que pudiera terminar por ofenderLE.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">Ahora puedes marcharte, dijo Dios, y mirando SU obra, y viéndola buena, descansó mientras el hombre tomaba la vereda que salía de su barrio y se encaminaba hacia otros lugares donde encontrar quién le escuchase.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">Era, se decía,<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>portador de Grandes Nuevas pero, en vista de lo poco que tenía que ofrecer, la mayoría de la gente le daba la espalda, y los que no, simplemente le seguían los pasos un poco por curiosidad y un poco por si acaso, no fuera que, entre tanto charlatán, éste precisamente encerrara en sus palabras el don de la Vida Eterna.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"><span style="mso-tab-count: 1;">            </span>Al principio fue sólo uno, pero en breve legiones de seguidores, espoleados por el engrudo invisible que hace unir una multitud a otra, repetían sus palabras, sacralizaban sus huellas o gritaban su nombre a la entrada de los pueblos, justo antes de que este nuevo profeta cruzara las lindes. Un Dios con semejantes multitudes, devotas y entregadas, necesitaba pruebas de SU poder. No parecía suficiente con las palabras. Los adeptos a otras confesiones murmuraban ya, y dudaban razonablemente de las capacidades de Este Dios advenedizo. Al menos los suyos habían demostrado (no ya por ciertos, sino por viejos) la solidez de sus bases, hechas cuerpo de piedra, en mil templos y catedrales.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">Por ello aquel Dios de la Solana tuvo SU primer edificio. Era modesto, sí, pero hermoso y decorado con tal amor espiritual que hasta la cima, coronada por una flor de loto, refulgía y titilaba radiante en todo amanecer y en todo ocaso.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">Sin embargo, algo no acababa de encajar. Los más sabios, con el hombre a la cabeza, cavilaron durante días a puerta cerrada con la esperanza de encontrar la piedra que mantuviera en pie el arco de su nueva fe. Y fue entonces cuando Dios habló de nuevo en la oreja derecha del hombre.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">Tus pensamientos están CONMIGO, lo sé, es tu deber, pero también debes saber que no sólo un edificio da consistencia a un credo: Necesitáis de MI consejo. Encamínate a lo alto de una palmera. Allí, en la copa, donde las espadas vegetales puedan herir con más saña tus carnes, MI Verdad te será revelada. ¡Levántate y anda!</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">Y el hombre abandonó a los sabios, abrió las puertas y, entre una multitud contrita, dirigió sus pasos al pie de la palmera señalada. Y se despojó de sus ropajes, y se descalzó de sus sandalias, y salivó con devoción las palmas de sus manos, y colocó un pie en los primeros salientes podados de la palma, y luego el otro, y después las manos, y así ascendió hacia los cielos impulsado por el aliento contenido de los que abajo lo observaban, y llegó a la copa, y apartó las ramas, y entre las espinas que le herían encontró un nido de paloma, y bajo el nido un lienzo, y bajo el lienzo un papiro, y escrito en el papiro en letra mayúscula como correspondía a Dios, SU palabra. Y ella decía:</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">&amp;ldquo;Sólo una cosa ME preocupa, que no creáis en MÍ. Si de MÍ apartarais vuestra fe, yo sería un Dios hueco y me desvanecería en la penumbra como cualquier otra ocurrencia de los hombres. Por ello sólo un mandamiento os doy, creed en MÍ sobre todas las cosas. Lo demás os será dado por añadidura.&amp;rdquo;</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">Y los hombres acogieron con orgullo aquel verbo, dictaron normas que impidieran su interpretación torticera e inventaron palabras nuevas y sonoras, como Herejía, Apocalipsis o Sacrilegio. Y aprendieron a purificar con el fuego, a desbaratar sediciones, a erradicar toda duda. Los hombres nacían como pergaminos limpios y morían con los garabatos de la fe. Comulgaban con las normas y aprendían a repetir consignas salvadoras. Tuvieron un motivo para verse diferentes, quien no profesara sus creencias no era digno de compartir el mismo aire.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">Pero el tiempo pasó y, después de servir durante tantos años a su Dios de Solana, de construirle templos sobrecogedores, estatuas mayestáticas, símbolos universales y piezas únicas de arte sacro, el hombre, aquel individuo empequeñecido por la magnificencia de su Dios inventado, seguía sintiendo miedo. De nada había servido hablar en SU nombre, esclavizar en SU nombre, amenazar en SU nombre, luchar en SU nombre, matar en SU nombre. Seguía teniendo el mismo miedo de siempre, pegajoso, insistente.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">Y una mañana despertó. Nada parecía haber cambiado, pero en su mente bullía una idea. ¿Y si olvidaba a ese Dios? ¿Y si estuvo equivocado al realizar sacrificios en su honor? ¿Y si todo aquello no había sido más que una gran pérdida de tiempo? ¿Y si dejara de ser niño y soltara al fin la mano que lo dirigía? ¿Y si de una vez tomaba sus propias decisiones? Entonces se dio cuenta. No temía a la noche, ni a los ruidos, ni a la altura, ni al supuesto caos que seguiría a su impiedad: se temía a sí mismo, tenía miedo de avanzar en plena calle sin la barandilla de su padre y resbalar impotente en la escarcha. Tenía miedo de ser libre.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">Su Dios perdió sentido, se disolvió en el recuerdo como una nube en días secos, y comprobó que los cielos no caían, ni la tierra se rasgaba, ni los hombres huían presa de espectros desatados. No ocurrió nada.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">Se miró en el espejo y abrió las ventanas. Gritó a los tejados, salió al patio y de allí a plena calle. Compartió su buena nueva, sacudió a los viandantes con la nieve en los tobillos y el vapor de su aliento colgado del bigote. Corría de uno a otro, tomándoles la mano, tirando del abrigo, sonriente, redimido, proclamando su verdad, convenciendo entusiasmado, pero nadie le escuchaba porque su miedo no era suyo&amp;hellip; ahora era de ellos.</span></p>	
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<title>La Granja</title>
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	<pubDate>Thu, 16 Oct 2008 10:14:00 -0500</pubDate>
<category>Sin tema</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">Siempre había creído que el truco de ponerte droga en un vaso de coca-cola era una estupidez, una leyenda urbana, algo que sólo le pasaba a los cretinos. Pero conmigo funcionó.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">Al principio era invisible. Nada había en él que me llamara la atención. Su ropa no estaba a la moda, no tenía el pelo adornado con algún corte grotesco, con extensiones o coletas extravagantes. Su actitud no era estudiada, ni sus posturas habían sido sacadas del último catálogo de Andros. Su transparencia era perfecta.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">Después supe que habíamos coincidido en otros sitios: en la estación del magneto, en la sala de comida rápida, bajo el toldo de una tienda cuando te sorprendía una sesión de lluvia programada.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">Siempre coincidía con él, ahora lo sé, o al menos con alguna de las versiones de él que merodeaban por la ciudad en busca de vientres frescos.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">Su tasa de éxito debía ser sorprendentemente alta. ¿Qué chica con la pituitaria sana podría resistirse a sus encantos químicos? Yo, desde luego, no lo hice.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">Al principio me mostré indiferente, casi desdeñosa, tal y como exigía el programa genético que todas llevamos dentro. Yo no cedo mi único y precioso gameto al primer desarrapado que me dedique una sonrisa. Tendrá que esforzarse un poco más.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">Sin embargo, con él (o con la mierda que había en el vaso) fue distinto. Me liberó de la extenuante tensión del rechazo. Sentí por primera vez el deseo de cazar antes que ser víctima. Vi mi cuerpo acorralándolo, volcada sobre él, asomada al vacío de un instinto casi masculino. Un arrobamiento desbocado que ansiaba mi sexo contra el suyo. Mareas de lujuria que exhalaba en cada gota de sudor y de saliva. Yací sobre él y lo poseí cientos de veces durante miles de noches que hice una. Insaciable, depredadora, como siempre creí que sólo podían serlo las zorras de la esquina. Y cuando el vértigo se hizo insoportable y deseaba desprenderlo a la fuerza de mi abrazo, derramó en mis entrañas sus licores, que engullí con anhelo animal, que atesoré en mi vientre como si se tratara del bien más preciado, como si su posesión fuera lo único en dar sentido a mi biología. Ése era el premio a sus esfuerzos.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">Después caí en la ausencia. Inmóvil, vertical, casi cultivada; mientras el parásito crecía entre mis piernas. Seres de metal medían mis constantes, suministraban cócteles de vida bajo la aséptica luz del corredor.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">Mis brazos se estiraban hacia arriba, dejando vulnerable el anverso a los pinchazos. Me adivinaba desnuda, sometida al control y vigilancia de ojos sin deseo, mera cápsula de cría de una nueva remesa de niños sin futuro.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">Frente a mis ojos, un panel proyectaba imágenes de paisajes acompañadas de trinos, crujido de hojas secas y el golpeteo narcótico de un suave ritmo alfa. Campos dorados de trigo, olor a tierra húmeda, abetos nevados o montañas imposibles que reflejan su imponencia en la superficie de algún lago.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">A veces lograba acumular voluntad suficiente para despegar mi barbilla del pecho y mirar alrededor. Entonces descubría que no estaba sola. Había otras mujeres como yo, colgadas por los brazos y con la huella del lamento en la mirada. Las veía como espejos de mí misma. Eran mujeres con la edad marcada en el hueco de sus ojos, de sus dientes. Exprimidas hasta que su producción disminuía. Entonces desaparecían para rellenar su ausencia con alguien de piel nueva y ojos aún desafiantes.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">Sus vientres retenían las patadas de su carga en una sucesión de sacudidas más violentas cuanto más crecía alimentándose de ellas. Nueve meses comprimidos en diez días. Entre imágenes y sonidos confusos, sentía sucederse las extracciones y los implantes, llegando a convertirse en mi única manera de medir el tiempo.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">Nunca llegué a sentir dolor. Una insistente modorra confundía mis sentidos, como si un embotamiento general impidiera reconocer mi estado, como si hubiera nacido entre aquellas paredes y cualquier otro recuerdo no fuera más que la interpretación arbitraria de algún sueño. Veía en ellos edificios de cristal que reflejaban la premura de la acera. Los quehaceres de mil vidas con tiempo sólo de mirar su propio ombligo. Prisa por llegar, por sentir, prisa por jamás llegar a ser, o por ser sin llegar o sin sentir.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">El llanto coral me despertaba. Todos a un tiempo, extraían de nuestros vientres distendidos los productos de una cadena de montaje. Ya me habría acostumbrado a ello de no ser por el gañido animal que escupían aquellas criaturas. Se retorcían deformes entre los brazos mecánicos que las acogían. Mezcla indistinta de piel consumida, venas y placenta, extendían sus brazos entre espasmos inseguros en busca de un consuelo que jamás les llegaría. No lloraban como niños. No se agitaban como niños. No eran niños.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">Algunos carecían de extremidades y donde debía haber un rostro, sólo se abrían fauces. Otros eran indistinguibles de un lagarto, con grandes ojos compuestos y rabos en constante movimiento. Híbridos genéticos, quimeras, abominaciones hechas carne.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">Yo era testigo indiferente de aquellos prodigios. Los contemplaba frente a mí como se percibe el campo a través de la suciedad de una ventana. Sin embargo, fue la visión del último engendro que arrancaron de mis entrañas la que acabó por destruir mi debilitado entendimiento. No había en él ningún atisbo de humanidad, era una baba que se retorcía espasmódica al sentir el contacto con el aire. La noté fluir, arrastrarse desde mi útero hacia las pinzas de la máquina que la extraía. Se deslizaba entre los pliegues de mi sexo con una viscosidad gelatinosa, estirándose y expandiéndose infinita como sin querer abandonar la humedad acogedora de mi cuerpo, como si hubiera anclado unos tentáculos en las paredes de mis vísceras y se aferrara a ellas entre violentas sacudidas decidida a no ser extirpada. Yo sólo podía gritar, implorar la muerte, acabar de una vez con aquel tormento. Sin apartar mis ojos de él, sin dejar de sentir repugnancia, temor, y el deseo irracional de sostenerlo entre mis brazos y alejarnos de aquel sufrimiento que compartíamos más allá de todo rechazo. Él era todos los demás, su carne amorfa simbolizaba a todos aquellos que mi ser había dado vida. No era ya una criatura ajena, era parte de mí y me aferré a su existencia como si fuera el ser más hermoso, el más deseado. Fue entonces cuando a pesar de mis aullidos de pánico, otra de aquellas máquinas se acercó a él y lo cortó en dos, dejando caer al suelo una de sus mitades. Con horror vi cómo estallaba con un sonido de vómito en el mármol. La otra mitad se agitaba entre mis piernas herida y sangrante, pugnando por penetrar de nuevo en mí, por refugiarse y lamer sus heridas en el foso de mi cuerpo. Y yo deseaba protegerla, deseaba desatar mis manos y ayudarla empujando con los dedos para que volviera dentro. Y la máquina leyó mis pensamientos. Liberó mis muñecas y dejó que cayera retorcida, inútil, con los músculos fláccidos y los huesos reblandecidos por la falta de ejercicio. Pero estaba decidida a impedir que arrancaran de mí el fruto que sembraron.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">Ahora sólo recuerdo el tacto húmedo del suelo. La rugosa superficie del asfalto, entre el olor ácido de naranja descompuesta y el amoniaco de la orina de un borracho.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">Únicamente mis manos obedecen y con ellas logro arrastrarme hasta una esquina llena de trozos de papel, alguna colilla y ratas. Mis ojos me duelen y siento la piel de mi vientre como un lastre; rugosa y deforme tal que una vejiga perforada. Palpo entre mis piernas con la yema de los dedos y siento su forma aún presa de mi abrazo. Ya no se retuerce, no pugna por salir de su guarida. Tan sólo está aquí, asomado, sereno. Con el perplejo interrogante que la muerte y la ignorancia dibujan en los inocentes.</span></p>	
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<title>Oscuridad</title>
	<link>http://vedovelli.blogia.com/2008/101607-oscuridad.php</link>
		<description>&amp;mdash;¡Maldito tráfico! No oigo ni lo que digo... Cuídate mucho y no dejes de venir por Navidades. &amp;mdash;Descuida, mamá. Mira, el taxi ya está aquí&amp;hellip; &amp;mdash;Ya sé que Daniel es un poco...</description><comments>http://vedovelli.blogia.com/2008/101607-oscuridad.php#comments</comments>
	<pubDate>Thu, 16 Oct 2008 10:13:00 -0500</pubDate>
<category>Sin tema</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">&amp;mdash;¡Maldito tráfico! No oigo ni lo que digo... Cuídate mucho y no dejes de venir </span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">por Navidades.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">&amp;mdash;Descuida, mamá. Mira, el taxi ya está aquí&amp;hellip;</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">&amp;mdash;Ya sé que Daniel es un poco... ¿Cómo decirlo? ¿Déspota?, pero te quiere y además, es el padre de tus hijos.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">&amp;mdash;Lo sé, no me lo recuerdes. Mamá, tengo que dejarte o esto me saldrá un ojo de la cara. Cuida mucho de papá. Un beso.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">&amp;mdash;¿A dónde la llevo, señora?</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">&amp;mdash;A Lugo, por favor.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Pobre mamá, cree que todo se soluciona agachando la cabeza. Ojalá lo de Daniel fuera sólo despotismo. Por qué será que todos los taxis huelen a orines o vómitos. En fin, espero que este tipo sea de los calladitos, sólo me faltaría aguantar una conferencia de política y fútbol. Ya estamos saliendo de la ciudad. Parece mentira que durante casi toda mi infancia éste haya sido el único lugar de mis andanzas. Ahora que lo veo de nuevo no resulta tan amenazador e inmenso como antes. Debo aprovechar el tiempo. Menos mal que he traído algunos textos para corregir. ¡Vaya! Este hombre otra vez con cuentos infantiles. Y eso que dejé muy claro que hicieran sólo una redacción.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">&amp;ldquo;Era aquella una serena tarde de abril en la que todos los animales de<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>la granja aguardaban con expectación el ansiado momento. Uno..., dos, tres..., ¡cuatro hermosos cachorros! Linda estaba exultante de gozo, había superado una prueba casi imposible, sobre todo después del accidente.&amp;rdquo;</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">No puedo evitarlo, leer en los coches me marea. Abriré la ventanilla un poco. Ahí están los campos de girasoles. Tan puntuales como el día de mi marcha, sólo que entonces eran más bien una promesa de libertad y un nudo en la garganta.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">&amp;ldquo;El amo lo llamo Granuja y, la verdad, no se equivocaba. Era, con mucho, el perrito más revoltoso, no ya de la granja, sino de la aldea entera. Mordía, ladraba, gruñía..., sólo verlo era todo un espectáculo. Linda lo observaba con cierta aprensión, no en vano esta misma viveza fue la que tan caro acabó por costarle. Se negaba a ver reflejada en el cachorro su propia suerte.&amp;rdquo;</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Espero que los niños lo comprendan. Ya sé que estuvo mal, pero necesitaba esa escapada. Las cosas ya no son como eran. A decir verdad, &amp;ldquo;nunca fueron lo que eran&amp;rdquo;. <span style="mso-spacerun: yes;"> </span>Tiene gracia, recuerdo esa frasecita pero no el nombre de quien la dijo. Mi memoria es un asco. Como dice papá, tengo que prestar más atención a los detalles.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">&amp;ldquo;Granuja sentía una extraña fascinación por esa enorme línea gris que se recortaba en su horizonte, mas allá de los cultivos. A veces, manchas de colores la cruzaban a lo largo con un gruñido ya familiar, día y noche. No era capaz de comprenderlo, pero ese mismo sonido, para él narcótico, conseguía inquietar a su madre hasta la locura.&amp;rdquo;</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Parece que los sembrados van dando paso, por fin, a las casas. Ya son visibles las primeras granjas y jardines domésticos. Aunque nunca la he vivido, hubiera deseado una existencia más natural y con menos preocupaciones; más simple y menos responsable. Creo que lo correcto al llegar, será sentar a Daniel, apagar la tele y aclarar nuestra situación. Seguro que está hecho una fiera, aunque para eso nunca le faltan ganas. Y, como siempre, la culpa será mía. Jamás he conocido a alguien con menos autocrítica que él.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">&amp;ldquo;Debía ser mediodía y, en un descuido de su madre, el cachorro tomó el camino de la línea gris. Estaba decidido a averiguar, de una vez por todas, qué era aquello.&amp;rdquo;</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Vaya, otro insecto se ha estrellado contra el parabrisas. De él sólo queda ya una mancha repugnante.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">&amp;ldquo;Ya faltaba menos para llegar. La línea gris, ardiente e irregular, se hacía más ancha a cada paso.&amp;rdquo;</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Tengo calor. Espero que pronto encontremos un lugar dónde almorzar.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">&amp;ldquo;Granuja se sentía más excitado y alegre. Sólo unos pocos metros le separaban de su meta.&amp;rdquo;</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">¿Qué es ese ruido? Parecen ladridos.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">&amp;ldquo;Apresurada y jadeante, Linda le seguía, llamándolo.&amp;rdquo;</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">¿Qué será eso que asoma a la derecha del camino?</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">&amp;ldquo;Una enorme mancha blanca se abalanzaba sobre él ya en medio de la calzada. Por primera vez sintió lo que era el miedo. Vio a Linda, a sus padres, su casa en Lugo, a Daniel, a sus niños... Un golpe seco, dolor, combustible derramado, ruido de cristales rotos, unos ojos que miran sin mirar...&amp;rdquo;</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Times New Roman;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Oscuridad.</span></span></p>	
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</item></channel></rss>